¿Qué es “La bona llet”?

“La bona llet” es un punto de encuentro de personas favorables al consumo responsable de leche y productos lácteos. Un espacio donde se pretende garantizar la trazabilidad, calidad y seguridad de la información que circula sobre la leche y los productos lácteos de Cataluña y de más allá. “La bona llet” es un producto de calidad que nace de la pasión de los ganaderos catalanes, que dedican su vida a producir un alimento de primera necesidad y con propiedades saludables contrastadas en múltiples estudios. También nace de la pasión de los industriales y de los pequeños transformadores que ponen la leche al alcance de todo el mundo en sus diferentes variantes, como, por ejemplo, quesos, yogures y postres lácteos, según la demanda de una sociedad diversa y cambiante.
Y, finalmente, también nace del buen criterio de los consumidores, que escogen el producto final que más les conviene y lo disfrutan en cada una de sus comidas. De este modo, podemos seguir contando con una leche que aporta grandes ventajas a nuestra salud, respetando el medio ambiente y el bienestar de los animales.

¿Qué es “La bona llet”?

“La bona llet” es un punto de encuentro de personas favorables al consumo responsable de leche y productos lácteos. Un espacio donde se pretende garantizar la trazabilidad, calidad y seguridad de la información que circula sobre la leche y los productos lácteos de Cataluña y de más allá. “La bona llet” es un producto de calidad que nace de la pasión de los ganaderos catalanes, que dedican su vida a producir un alimento de primera necesidad y con propiedades saludables contrastadas en múltiples estudios. También nace de la pasión de los industriales y de los pequeños transformadores que ponen la leche al alcance de todo el mundo en sus diferentes variantes, como, por ejemplo, quesos, yogures y postres lácteos, según la demanda de una sociedad diversa y cambiante.
Y, finalmente, también nace del buen criterio de los consumidores, que escogen el producto final que más les conviene y lo disfrutan en cada una de sus comidas. De este modo, podemos seguir contando con una leche que aporta grandes ventajas a nuestra salud, respetando el medio ambiente y el bienestar de los animales.

¿Cómo podemos distinguirla?

La buena leche se puede detectar usando nuestros sentidos. Podemos diferenciar la calidad a través del sentido del gusto, de la vista y del olfato, pero también con los sellos de calidad, como el de Letra Q o el de Bienestar Animal, que permiten asegurar la trazabilidad y el mejor trato de los animales en las granjas. Por eso es importante mirar bien los envases y fijarnos en las etiquetas para contrastar su valor energético y los contenidos de grasa, hidratos de carbono, proteínas, sal o calcio, entre otros.

Vista

A simple vista, en un vaso, podemos distinguir algunos rasgos de lo que es una buena leche. Si agitamos el vaso como si se tratara de una copa de vino podemos saber, por ejemplo, si se trata de una leche entera o desnatada según el espesor de su lágrima. También podemos saber si la leche está bien tratada y en buenas condiciones porque el líquido de las paredes del vaso será homogéneo y sin grumos. Pero, sobre todo, tenemos que poner especial atención en las etiquetas. La buena leche solo tiene leche y, cuanto más cercana sea su procedencia, más fresca y más buena.

Sabor

¿Sabes que la leche de las zonas costeras es algo más salada que la del interior? Esto es debido al agua que toman los animales. Tanto el agua como la calidad de los forrajes que comen las vacas y su bienestar intervienen en el sabor final de la leche. Por eso, las vacas mejor cuidadas dan una leche mejor.

Olfato

¿Has olido alguna vez la leche recién ordeñada? Si no lo has hecho, deberías hacerlo… Es una gran experiencia para hacerla solo, acompañado o en familia. Solo así podrás reconocer el olor de la leche de verdad. ¿Que a qué huele? A pura leche.

Sello

El Departamento de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Generalitat de Catalunya, el Ministerio de Agricultura o empresas como AENOR® o Tetra Pak® certifican aspectos diversos de la leche, como su trazabilidad, el bienestar de los animales o cuestiones relacionadas con el reciclaje de sus envases. Para tomar buena leche, hay que fijarse en sus distintivos.

Beneficios para cada edad

Desde el punto de vista nutricional, los productos lácteos constituyen uno de los pilares de la alimentación. No existe ninguna dieta en el mundo que no incluya un producto lácteo en su composición, sea del animal que sea: yegua, camella, cabra, oveja, búfala, vaca… Son alimentos muy completos, puesto que en su composición tienen una gran variedad de nutrientes y un buen balance de grasas, proteínas y carbohidratos, importantes para la dieta. El consumo de tres raciones de productos lácteos al día se asocia a la salud y al crecimiento. Los requerimientos de calcio y otros micronutrientes, como el zinc, el yodo o la vitamina A, los cubrimos en gran medida con productos lácteos. Además, podemos escoger entre una gran variedad de lácteos de diferente procedencia animal: vaca, oveja, cabra o búfala. La leche, consumida en cantidades adecuadas, es buena para la salud.

Bebés y lactancia

Durante la lactancia hay que cuidar la dieta para garantizar la correcta alimentación del bebé. En este periodo se necesita una aportación de calcio de 1200 mg/día, puesto que el neonato retiene un total de unos 30 gramos de este mineral.

Niños y adolescentes

La adolescencia es una etapa de “construcción” en nuestro cuerpo en la cual el esqueleto necesita aumentar sus dosis de calcio para evolucionar.

Adultos​

Los beneficios de la leche y los productos lácteos se extienden más allá del crecimiento y están asociados a un patrón de dieta equilibrada. Las proteínas de los lácteos contribuyen a aumentar y conservar la masa muscular.

Personas mayores​

Su riqueza en proteínas de alta calidad y el calcio fácil de asimilar hacen de los lácteos y la leche productos muy recomendables para esta etapa de la vida en la que se produce una disminución de la masa ósea.

Alergias e intolerancias

Las alergias e intolerancias requieren de un buen diagnóstico y tratamiento. Si pensamos que podemos tener síntomas asociados a estas patologías debemos consultar a nuestro médico antes de tomar medidas por nuestra cuenta.

Intolerancia a la lactosa

La lactosa es un azúcar naturalmente presente en la leche. Aunque hay personas que desarrollan intolerancia, sobre todo en la edad adulta, los lácteos como el queso, el yogur y otras leches fermentadas pueden ser consumidos por personas intolerantes porque no tienen lactosa o la contienen en pequeñas cantidades.

Alergia a las proteínas de la leche

La alergia a las proteínas de la leche es una dolencia caracterizada por una respuesta exagerada del sistema inmunitario a las proteínas de la leche, principalmente a la betalactoglobulina y la caseína. Estas proteínas son reconocidas como extrañas en el organismo y se inicia la producción de anticuerpos, entre ellos, la inmunoglobulina E, y se segregan sustancias químicas, como la histamina, causantes de los síntomas. Su causa es genética y se acostumbra a dar en los primeros tres años de vida.

Verdades y mentiras sobre la leche

Por Sergio Calsamiglia, catedrático de la Universitat Autònoma de Barcelona

Durante los últimos años han surgido diferentes mitos sobre el consumo de leche, que acostumbran a crear una falsa realidad y alejan al consumidor de las bondades de este producto. “La bona Llet” también se ha creado para poner estos mitos sobre la mesa, generar debate y desmentirlos. Porque para eso estamos…

¿Sabrías decir si se trata de verdades o mentiras? Pasa el ratón sobre las imágenes y descubre qué sabes sobre las verdades y mentiras acerca de la leche.

Somos los únicos mamíferos que consumimos leche después de la lactancia materna

Somos los únicos mamíferos que hacemos un montón de cosas: cocinar, cultivar vegetales, crear mitos… Pero esto no quiere decir que debamos dejar de tomarla. Durante la evolución del ser humano, los europeos sufrieron un cambio genético que les convirtió en tolerantes a la lactosa. Esta modificación es probable que les otorgara una ventaja competitiva que les permitió sobrevivir en su entorno. Si la tolerancia a la lactosa hubiera tenido efectos negativos, esta modificación genética no hubiera perdurado a lo largo de la evolución humana. Al contrario, la evidencia médica indica que los individuos que consumen leche y sus derivados tienen más esperanza de vida que los que los consumen poco o no lo hacen.

La leche es responsable de gran parte de las alergias alimentarias

La proteína de la leche puede generar alergias. Los estudios clínicos indican que entre el 2-6 % de los niños y el 0,1-0,5 % de los adultos son alérgicos a la leche. Esto implica que un número elevado de niños alérgicos deja de serlo en la vida adulta. Aun así, el grado de autodiagnóstico es 10 veces superior. La alergia a la proteína de la leche es una realidad que afecta a una pequeña proporción de la población. El mito es sobredimensionar el diagnóstico, basándonos fundamentalmente en la percepción y el autodiagnóstico.

Existe una pequeña proporción de la población que es intolerante a la lactosa

La intolerancia a la lactosa (el azúcar de la leche) es el resultado de la falta de una enzima, la lactasa, que la digiere. Existe una amplia gama de “gravedad” ante la intolerancia, desde gente que no tiene la enzima (totalmente intolerante) hasta aquellos que tienen un nivel más bajo de lo normal y son intolerantes al consumo de cantidades excesivas de leche o derivados lácteos. Se estima que en España la incidencia de intolerancia al consumo normal de lácteos es del 11-15 %. Los individuos parcialmente intolerantes a la lactosa pueden consumir productos lácteos bajos en lactosa (yogures), leche sin lactosa o productos lácteos con pastillas de lactasa.

El consumo de leche se ha asociado con el riesgo de sufrir cáncer

Los estudios científicos serios que relacionan el consumo de alimentos y cáncer son escasos. El riesgo de sufrir un cáncer colorrectal es un 26 % inferior en los individuos que consumen leche y derivados lácteos respecto a los que consumen pocos o ninguno. Por lo que respecta a la incidencia de cáncer de mama, parece que no hay ningún efecto, positivo o negativo. El efecto anticancerígeno de la leche se atribuye al resultado protector del calcio y a la actividad del ácido linoleico conjugado, una grasa presente exclusivamente en productos derivados de rumiantes (vacas, ovejas y cabras).

Si el colesterol en sangre es alto, hay que reducir o dejar de consumir leche y lácteos

El consumo de leche y productos lácteos tiene un pequeño efecto transitorio sobre el nivel de colesterol en sangre. Por el contrario, tiene un claro efecto hipotensor, mediado por el efecto del calcio y la presencia de péptidos bioactivos (péptido inhibidor de la enzima conversora del angiotensinógeno). Para la prevención de los problemas cardiovasculares, el control de la tensión arterial es más importante que el control del colesterol. Los estudios epidemiológicos demuestran que el riesgo de sufrir una dolencia cardiovascular es un 17 % menor en los individuos que consumen leche y productos lácteos respecto a los que consumen pocos o ninguno.

Si quiero perder peso debo dejar de consumir leche y sus derivados

El calcio reduce la digestibilidad de las grasas y tiene un reconocido efecto sobre las células del tejido adiposo que aumenta la pérdida de grasa. Además, la leche contiene unos péptidos bioactivos que generan sensación de saciedad, reduciendo el consumo de alimentos. Estudios clínicos han demostrado que el consumo de leche y sus derivados en dietas hipocalóricas reduce el peso un 10 % más que las mismas dietas sin productos lácteos.

El consumo de leche puede provocar diabetes adquirida

La leche es uno de los alimentos con un índice glicérico más bajo. Además, los afectados por diabetes suelen tener problemas de obesidad y cardiovasculares, efectos que se reducen con el consumo de leche y lácteos. Los estudios epidemiológicos demuestran que el riesgo de sufrir diabetes tipo 2 es un 67 % menor en los individuos que consumen leche y sus derivados respecto a los que lo hacen poco o nunca.

El consumo de leche provoca exceso de mucosidad y asma

Los estudios “ciegos” (donde el paciente no sabe si consume leche o un placebo) indican que ni el aumento de la mucosidad ni la incidencia de asma están asociados al consumo de leche.

Ref. 1 Crittenden and Bennett. 2005. Cow’s Milk Allergy: A Complex Disorder. J. Am. Coll. Nutr.24:582S–591S (accesible en “Dairy Food Consumption and Health” www.adsa.org

Ref. 2 Elwood et al., 2008. The survival advantage of milk and dairy consumption: An overview of evidence from cohort studies of vascular diseases, diabetes and cancer. J Amer Coll Nutr. 2008;27:723S-734S (accesible en “Dairy Food Consumption and Health” www.adsa.org)

Ref. 3 Elwood et al., 2010. The consumption of milk and dairy foods and the incidence of vascular disease and diabetes: an overview of the evidence. LIPIDS. DOI 10.1007/s11745-010-3412-5

Ref. 4 Faghih et al., 2010. Comparison of the e_ects of cows’ milk, forti_ed soy milk, and calcium supplement on weight and fat loss in premenopausal overweight and obese women. Nutr Metab Cardiovasc Dis. (inpress).

Ref. 5 Kelishadi et al. 2009. et al,. 2009. Can a dairy-rich diet be e_ective in long-term weight control of young children? J Am Coll Nutr.28:601-10. (accesible en “Dairy Food Consumption and Health” www.adsa.org)

Ref. 6 Wuthrich, et al., 2005. Milk Consumption Does Not Lead to Mucus Production or Occurrence of Asthma: Review. J. Am. Coll. Nutr.24:547S–555S

Ref. 7 Zemel. 2005. The Role of Dairy Foods in Weight Management: Review. J. Am. Coll. Nutr. 24: 537S–546S.(accesible en “Dairy Food Consumption and Health” www.adsa.org)